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Hasta la tecnología es “gusana”. ¿Será también agente de la CIA?

Mariita Rivadulla
 

No puedo negar que soy fan de la tecnología.

En realidad, soy admiradora ferviente de la obra creativa del ser humano.

Es innegable también el gran salto dado por las comunicaciones, con la cuasi masificación del uso de Internet como medio para socializar, educarse en todas las áreas del saber, las ciencias y la cultura, “viajar” cibernéticamente y, por qué no, ¡hasta para usarlo como vertedero donde algunos depositan textos basura!
Aunque más tarde que en la mayoría de los países, y de forma muy selectiva, controlada y reprimida por la dictadura dinástica, el Internet entró en Cuba, pese a esa misma dictadura que ha intentado por todos los medios evitar el uso, coqueteando en varias ocasiones con él, y recogiendo velas en cuanto el viento sopla fuerte y empieza el “peligro” de pensar, ergo, actuar.
La razón es bien sencilla.

El Internet significa noticias más allá de la prensa gubernamental, única permitida desde hace cinco décadas. Espacio para agruparse libremente, o sea, algo tabú. Ayuda a corroborar, rebatir, a poner en duda, o sea, es subversivo, viral. En una palabra, el Internet es “gusano”.

Hace unos años escribí sobre el Internet, la juventud cubana y el peligro que constituiría más tarde para el régimen. En aquellos momentos, comenzaba la fiebre de “robarse” el Internet en Cuba o comprar el password (acción ilegal, por supuesto, pero el cubano hace rato “resuelve” viviendo con soluciones que el resto de las sociedades normales —quizás el adjetivo es algo absolutista—tienen clasificadas como ilegales), a través de extranjeros residentes con acceso a la red, por jóvenes que veían así la forma de “bajar” películas y música, haciendo negocios con la reproducción de DVDs y CDs para la venta.

Ya estamos en el “más tarde”. La red cibernética ha devenido en un medio sumamente poderoso para darle continuidad, a la luz de otros tiempos y en manos de una nueva generación cuestionante, a la ardua tarea que asumieron sobre sus hombros y sus vidas, años atrás, los disidentes y opositores cubanos que han dado cátedra de sacrificio personal y persistencia suicida para lograr un reconocimiento internacional a nuestra problemática política, económica y social bajo el castrismo.

Un día apareció el primer blog montado y manejado desde Cuba, luego siguió otro y otro, y otro más.

Sus “dueños” son adultos en la treintena y más, profesionales en diferentes áreas, con dominio del lenguaje, la redacción y el pensamiento, y sobre todo, con el absolutamente necesario “destete” de la impuesta vacuidad para sobrevivir el día a día, año tras año, en la vida del cubano de a pie.

Exentos de consignas políticas o los aburridos y aversivos “teques”, los blogs extraoficiales desde Cuba se caracterizaron, desde los mismos inicios, en relatar historias de la vida diaria.

No es necesario nada más.

Cada una de ellas lleva la esencia misma de la desgracia que arropa al pueblo cubano.

No se pretenden “vender” guiones hollywoodenses con protagonistas “buenos y malos”.

No hace falta.

En cada uno de los comentarios, sin decirlo, se hace evidente la presión, la represión, de qué lado están los victimarios y dónde las víctimas.

Cada relato es un testimonio de quien lo escribe.
Y es un compromiso, consciente o inconsciente, de defender un derecho que quedó reflejado, junto con otros, cuando se redactó la Declaración Universal de Derechos Humanos (de la cual Cuba es signataria y su gobierno uno de los mayores violadores), pero que nació con el Hombre mismo: la libertad de expresión.

Por eso el Internet desde su surgimiento, ha sido el suplicio de Tántalo al que el régimen ha tratado de ponerle una palangana para recoger la gota, antes que golpee indefinidamente en su cabeza para ablandarla. Pero hasta ese remedio palanganero represivo ha perdido el fondo. Porque la gota es implacable y atraviesa todo lo que se le oponga.

Así “Generación Y”, con las Yoannis, Yusmeilis, Yasmilis, Yoseilys y otros nombres “unisex” de alguna época donde la “i griega” imperaba en el registro demográfico cubano, empezó a convertirse en un ícono, junto con otros –ya en estos momentos reconocidos– blogs y blogueros. Hubo hasta quienes dijeron, cuando Yoanni Sánchez se convirtió en “bloguera”, que era agente de la Seguridad del Estado, porque no podía ser posible que tuviera acceso al ciberespacio. Es lógico. Nuestra historia desde la era primitiva, está llena de justificantes a lo desconocido, empezando por los fenómenos atmosféricos y las explicaciones acomodaticias que daban los “brujos” en las tribus. Tuvieron que pasar muchos meses y el reconocimiento internacional en forma de premios para que en el “exilio”, se entendiera la existencia de Yoanni y los demás.

Los blogueros se identificaron como no disidentes desde sus comienzos. También es lógico. No pretendían ni pretenden sustituir a esos hombres y mujeres que durante años, se han enfrentado, en proporcionalmente ridículo número, a toda una estructura aplastante, ejerciendo un poder absoluto sobre vida y obra. Esos que cumplen o han cumplido cárcel injusta, los mismos que han aprendido a convivir con el miedo y el ostracismo.

Sin embargo, cada vez es más abierta, definitoria y “atrevida” la postura de estos blogueros, que lo único que pretenden es un país “normal”, donde se pueda caminar, hablar, entrar, salir, agruparse, conversar de lo que sea, incidir, disentir, aceptar voluntariamente… Esto los ubica en “la oposición” y poco a poco, utilizando la tecnología cibernética, han logrado consolidar en el exterior, la clara percepción de qué cosa es el fallido “experimento castrista”. Pero también han creado una comunidad organizada dentro del país, rompiendo la censura interna y enfrentándose abiertamente a ella.

No tengo duda de que esta generación de blogueros está llamada por gravedad a crear una especie de transición psico-social en la vida de los cubanos, al mismo tiempo que la propia dictadura, por cansancio, también lo está haciendo.

Porque las transiciones sociales y políticas no son vueltas de hoja. Por eso son transiciones. Son una gota cada día, y tiene que haber siempre el brazo de relevo que esté apretando el gotero con persistencia de hormiga, aumentando la frecuencia de emisión.

Uno de esos brazos es, ahora mismo, la comunidad bloguera cubana.

Y el gotero: el Internet: los blogs, Twitter, Facebook y todos los sitios de encuentro social que pululan en la red cibernética.

Nadie se extrañe si en cualquier momento, ante el apabullante e incansable ejercicio de los blogueros cubanos, las brigadas de respuesta rápida, arrancando risas por supuesto dentro de lo patético de la situación, suelten una cantaleta parecida a esto: “Pin pon fuera, el Internet e’ pa’ la gusanera”. O lo que queda del exdictador, en una de sus calenturientas reflexiones nos escriba, sin encomendarse a nadie: “la revolución ha descubierto que el Internet es un agente de la CIA.”


mariita@rivadulla.com.

 

 

 

 

 

 
 

 

Raúl Castro y Yoani Sánchez: crónica de fin de régimen

 

Carlos Alberto Montaner

Raúl Castro ordenó darle un escarmiento a Yoani Sánchez, la célebre cronista cubana autora del blog Generación Y. La policía política --unos tipos fornidos, generalmente karatecas-- la golpeó en La Habana y en plena calle. Yoani, una muchacha diminuta y muy delgada, terminó adolorida y caminando con unas muletas. Junto a Yoani había otros dos jóvenes blogueros que también fueron maltratados. Mientras les pegaban, los insultaban y amenazaban de muerte.

El pequeño grupo de escritores se dirigía a participar en una manifestación pacífica convocada por unos jóvenes músicos que desfilaban por un barrio céntrico pidiendo paz y el fin de la violencia. Eran las mismas consignas puestas en circulación por Juanes, Miguel Bosé, Luis Eduardo Aute, Silvio Rodríguez y Carlos Varela durante un concierto multitudinario dado en la Plaza de la Revolución hace unas semanas.

¿Por qué sabemos que Raúl, personalmente, dio la orden de castigar a Yoani? Porque la gran represión en Cuba, la que se ejerce contra los demócratas internacionalmente conocidos, siempre ha sido una prerrogativa del jefe del Estado. Durante cuarenta y siete años ese triste papel lo ejerció Fidel Castro. Desde hace tres, Raúl es quien dirige la cacería. La lógica de esa sangrienta microgerencia tiene que ver con la dinámica de las dictaduras caudillistas. El caudillo es quien único posee el poder de vida o muerte sobre sus súbditos. Si delegara la autoridad para matar o golpear estaría poniendo en peligro su propio cuello. En las pandillas verticales, el que ordena la muerte, el que disciplina, el que escarmienta, es el jefe.

El costo de este espasmo represivo es muy alto. A ver cómo el pobre Miguel Angel Moratinos, el errático canciller español, explica ahora en la Unión Europea que la dictadura cubana está aflojando la mano. A ver qué argumento puede esgrimir el sector blando del gobierno de Obama para desmantelar las (pocas) restricciones al comercio entre Cuba y Estados Unidos que todavía subsisten. Yoani, es cierto, sufrió los golpes, pero las peores consecuencias las ha sufrido la percepción de Raúl Castro. El anciano general hoy es sólo un gorila más con un ojo involuntariamente hinchado por uno de sus esbirros.

Y lo peor es que esto le sucede en medio de una creciente crisis material y moral para la cual no se avizora solución. Todas las pequeñas reformas con las que Raúl imaginó poder acelerar la producción no han dado resultado. La sociedad cubana, enredada en las secuelas del colectivismo, sigue siendo tercamente miserable e improductiva.

No obstante, la zona de mayor gravedad está en el terreno moral. Aunque en la plaza pública continúan gritando “socialismo o muerte’’ y otras tonterías parecidas, la verdad es que ya casi nadie dentro de la estructura de poder suscribe las supersticiones marxistas. Corazón adentro, lo que desea casi toda la cúpula dirigente cubana es una reforma profunda que restaure la propiedad privada, ponga fin al partido único y que Cuba se convierta en un país normal, como esas treinta naciones que encabezan el Indice de Desarrollo Humano que publica la ONU todos los años. Sus miembros están fatigados del cuento revolucionario.

Raúl no ignora que ésos son los callados deseos de la gente que lo rodea. Cada vez que puede, se lo dice su hija Mariela, se lo insinúa tímidamente su amigo Alfredo Guevara, y lo repite entre dientes Eusebio Leal, el locuaz y efectivo restaurador de La Habana. Hubo una época en que soñaban con salvar el socialismo. Ya saben que eso no es posible. Sin embargo, la inercia de la dictadura, sumada a la nefasta influencia de Fidel, mantiene al régimen empantanado en el viejo discurso y aferrado a los tradicionales hábitos represivos. En realidad, no saben qué hacer. El 9 de noviembre, cuando se conmemoró en todo el mundo el derribo del muro de Berlín, en Cuba celebraron oficialmente la revolución bolchevique de 1917. Poco después golpearon a Yoani y a sus valerosos amigos. Dice Yoani que el hombre que le pegaba tenía el miedo reflejado en su rostro. Lo creo. Son actitudes típicas de fin de régimen./ www.firmaspress.com/ www.elnuevoherald.com/ 15 de noviembre de 2009.

 
 

Madre de Mártir escribe a Raúl Castro

Alberto Muller
 

Banes, marzo de 2010

Señor General de Ejército Raúl Castro Ruz
Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros
República de Cuba

Mi nombre es Reyna Luisa Tamayo Danger, madre del fallecido Orlando Zapata Tamayo.

Como todos conocen, en los días pasados el gobierno que usted preside ha dado por la televisión nacional puntos de vista parciales sobre el desenlace de la muerte de mi hijo, también los esfuerzos supuestos que hicieron los médicos cubanos para salvar la vida de Zapata.

Tengo la necesidad de responderle y exigirle a usted futuros procedimientos para que se esclarezca la realidad de los hechos. Con dolor profundo observo los métodos usados por el gobierno cubano para minimizar la muerte de mi hijo y desacreditar moralmente a quien fue un opositor al régimen comunista de La Habana.

Primeramente, se publicó en el Granma el 27 de febrero de 2010 un titular que decía: “¿Para quién la muerte es útil?” donde se intenta apartar el verdadero motivo que llevó a mi hijo a la huelga de hambre, subvalorando el papel de sus hermanos de lucha y acusando a los Estados Unidos como responsable de la muerte de Zapata. ¿Por qué el gobierno cubano no se ha dignado a explicar las causas originales de su protesta?

Orlando Zapata Tamayo inició su huelga el 3 de diciembre cuando fue trasladado para la prisión de Camagüey y no el día 8 como refieren los medios de la televisión nacional. Anteriormente, había recibido golpes que le dejaron marcas en su cuerpo que trajeron consigo una intervención quirúrgica en el cerebro debido a un hematoma, producto a un golpe con tonfa, del cual no se pudo recuperar. Personalmente vi las secuelas de los golpes dados por los militares en la prisión de Holguín, ocurrido el 2 de diciembre de 2009, un día antes del traslado a la prisión de máxima severidad de Kilo 8 en Camagüey.

Cuando llegó a la prisión de Kilo 8, las autoridades carcelarias le retiraron sus pertenencias y la jaba con los alimentos que había recibido en la visita del día anterior. Le dijeron que debía ponerse el uniforme de reo común e impusieron que tenía que comerse la comida del penal, algo que contradecía los principios de Zapata, quien nunca había usado el uniforme de preso y jamás ingirió alimento de los distintos centros penitenciarios por los que transitó, haciendo uso solamente del agua del penal, y consumía los alimentos que le llevábamos los familiares. En estos momentos es que, solicitando y protestando por tratos inhumanos, le fueron añadiendo años a su condena hasta sumar 57 años y seis meses.

De todos estos años de sanción decidieron realizarle una conjunta que quedó fijada en 25 años ignorando los casi siete años cumplidos desde el 2003 cuando fue encarcelado.

A mi hijo lo forzaron prácticamente a realizar una huelga fatal.

Usted y su hermano han hablado siempre de los ideales por los que se lucha. Zapata Tamayo fue digno hasta la muerte por sus convicciones y por la forma de defender sus ideales.

Las demandas de Zapata eran negociables. Pero el curso de los acontecimientos demostraron que el destino de mi hijo ya estaba trazado por las autoridades.

Mi hijo estuvo un mes y tres días en una celda de la prisión de Kilo 8, tirado en el piso, ordenado por el Jefe de la Prisión Coronel Filiberto Hernández Luis suspendiéndole el agua durante 18 días, represalia por la cual a nuestro juicio fue lo que llevó a un desenlace fatal.

El día 6 de enero del 2010 lo trasladaron al hospital de Camaguey Amalia Simoni, horas más tarde lo regresaron al penal, ubicándolo en la enfermería donde lo llevaron por dos veces en estado grave. Allí le pasaron video y le tomaron fotos, demostrando claramente la elaboración de un plan bien pensado.

Posteriormente el 18 de enero de 2010, lo trasladan de nuevo para el Hospital Amalia Simoni. El 6 de febrero lo pasaron para un cuarto improvisado mal llamado de “terapia intensiva,” el cual no tenía agua y yo tenía que atravesar tres rejas para verlo. Tampoco existían equipos de primeros auxilios. Para colmo, el cuarto tenía un aire acondicionado que solo se apagaba cuando bañaba a mi hijo. Zapata pasó frío aquí. Contrajo neumonía.

A Zapata lo trasladan para la prisión Combinado del Este en La Habana el 16 de febrero de 2010. Lo depositaron en el hospital de la prisión y por primera vez lo entubaron.

A mí se me dijo siempre que la presión arterial de mi hijo estaba cada día mejor. El día 23 de febrero, en las últimas horas, lo llevaron para el hospital Hermanos Ameijeiras. En la noche del 22 ocurrió la conversación que el gobierno ha hecho famosa por la televisión y que filmaron sin mi consentimiento, o sea, con una cámara oculta.

En una ocasión, el oficial de la Seguridad del Estado de apellido Tamayo me preguntó delante de mi otro hijo Rogelio Zapata: “si ocurriera un desenlace fatal, ¿qué usted haría con el cadáver?” Mi hijo aún vivía, una clara manifestación de lo que las autoridades habían determinado: la muerte de Zapata. Ya todos saben que el día 23 de febrero de 2010 a las 3:15 PM murió mi hijo.

Sr. Raúl Castro Ruz: No creo que el gobierno hizo lo posible para salvar a Orlando Zapata Tamayo y las imágenes tomadas con antelación revelan la complicidad de este asesinato.

Muchos fueron los intentos que se hicieron para que usted decidiera a favor de la vida de mi hijo.

El 25 de diciembre de 2009 en Holguín, compatriotas de Zapata se plantaron para que el mundo conociera de la lucha justa de mi hijo.

El 16 de enero de 2010 en la propia vivienda de Orlando Zapata Tamayo en la provincia de Holguín se plantaron junto a los familiares un grupo de opositores hasta el día 21 del propio mes, protestando sobre el crítico estado de mi hijo, donde su madre efectuó un ayuno también en esos días para poderlo ver.

El 3 de febrero, otros jóvenes se lanzaron a las calles de Camagüey para que también conociera usted sobre Zapata. El Ministerio de Justicia de Camagüey rechazó mi presencia y la Fiscalía General de la República ignoró mi pedido.

En La Habana también se hicieron esfuerzos para salvar la vida de mi hijo. La prensa internacional era una vía más a las súplicas de muchos cubanos para salvar a mi hijo y el gobierno hizo caso omiso. Ustedes hubieran podido impedir esa muerte tan dolorosa para mí.

Las filmaciones mostradas por la televisión nacional son reflejos de que el gobierno se preparó para enfrentar a la opinión pública internacional. Las explicaciones de los médicos fueron puramente técnicas y solamente en las últimas horas mostraron preocupación por el estado de salud de Zapata, cuando ya no había nada que hacer.
Hasta este momento, no tengo la certificación de la defunción de mi hijo.

Sr. Raúl Castro Ruz: por las consecuencias derivadas en donde su gobierno pone en tela de juicio la actitud de la familia de Zapata y la integridad moral de mi hijo, solicito:

Que se abra un proceso investigatorio sobre las causas originales de la huelga de mi hijo, así como también que se haga una exhumación de los restos de mi hijo donde participe un equipo de médicos internacionales para que de manera transparente quede al descubierto toda verdadera razón por la que murió mi hijo, teniendo en cuenta que el cuerpo y la vida de Zapata quedaron solamente en las manos de los que quisieron verlo muerto.

Dios quiera, mi hijo repose en paz y que me dé las fuerzas para continuar lo que evidentemente se ha levantado, una batalla por la justicia y por la gloria de Orlando Zapata Tamayo.

Firmado,
Reyna Luisa Tamayo Danger.

 
 
 
 
 

 

ÍNDICE DE COLABORADORES
Carlos Alberto Montaner: Raúl Castro y Yoani Sánchez: crónica de fin de régimen Mariíta Rivadulla : Hasta la tecnología es “gusana”. ¿Será agente de la CIA?
Alberto Muller: Madre de mártir escribe a Raúl Castro  
   
   
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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