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Miriam Leiva |
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Sin decisiones relevantes concluyó la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular efectuada el 20 de diciembre. El Presidente Raúl Castro continuó augurando medidas importantes para la economía, pero reiteró que debían ser sin “riesgo de la improvisación y apresuramientos”. Señaló “la sincera voluntad de Cuba de solucionar definitivamente el diferendo con Estados Unidos a partir de un diálogo respetuoso”, mientras reforzó el lenguaje contra ese país patente en el último mes: “si el gobierno norteamericano realmente desea avanzar en las relaciones con Cuba, le recomiendo dejar atrás los condicionamientos de orden interno que pretende imponernos y que sólo a los cubanos compete decidir. Sirvan estos planteamientos como respuesta a las recientes declaraciones de la Señora Secretaria de Estado Hilary Clinton.” Supuestamente lo más trascendental
fue la elección de
7 nuevos miembros del Consejo de Estado, que incorporó como
vicepresidentes a Ramiro Valdés, para reforzar aún
más
su poder, y Gladys Bejerano, Contralora General de la República,
así como denominar 2010 como Año 52 de la Revolución,
cuestión más que evidente. También se aprobó respaldar
la posición de Cuba y los países del ALBA en la reciente
Cumbre sobre Cambio Climático de Copenhague e intensificar
el trabajo en reclamo de la liberación de los 5 cubanos
prisioneros en Estados Unidos. La decepcionante Asamblea Nacional cargó aún más la enrarecida atmósfera con los efluvios de miseria en los hogares. No parece una época previa a las festividades de fin de año. Con los bolsillos medio o totalmente vacios, y los productos con precios por las nubes, casi únicamente obtenibles en las muy mal abastecidas tiendas en divisas, no se percibe alegría ni preparativos para fiestas. Seguramente hacia el 31 de diciembre las personas sacarán sus ahorritos, pero tendrán que compartirlos, si tienen niños en casa, para los juguetes del 25 o el 6 de enero, según sigan las tradiciones. Para distraer al pueblo, especialmente a la juventud, continuaron las nutridas colas de varias horas en la Heladería Coppelia; la Feria de Artesanía “Fiart 2009” en Pabexpo, donde los precios eran prohibitivos para la mayoría que salía con las manos vacías a excepción de las tradicionales “gangarrias” o bisutería, colmaba la imaginación y nutría las ilusiones, luego de haber logrado transporte para llegar; y hasta se ha disfrutado la actuación de Kool and the Gang en la “Tribuna Antiimperialista” frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos, con estimados oficiales de 250 000 personas –en realidad otorgarles permiso ha sido una medida inteligente de las autoridades de ese país, para que el pueblo disfrute con las canciones preferidas durante décadas y confraternice con norteamericanos, quitando el contenido confrontacional que el gobierno cubano le ha dado al lugar. Se anunció una variada programación televisiva para retener con cierta tranquilidad en casa, porque niños, adolescentes y padres estarán de vacaciones; y actuaciones de orquestas en los lugares habituales. Según el argot popular “la calle está mala”, ya sea por el incremento de los robos y asaltos, o por el reforzamiento de la policía, la “seguridad del estado” y la represión con el argumento de la delincuencia, pero fundamentalmente para caer sobre la oposición. Es realmente bochornoso que el inmovilismo se esté reforzando, con el argumento de que se requiere más tiempo para tomar medidas. La sociedad se degrada, porque a los cubanos no se les permite opinar, elegir, echar a volar su creatividad y capacidad ni trabajar con salario adecuado, pero se condena a ser improductivos y taimados, acendrando en los niños y jóvenes ausencia de los valores que caracterizaron a este pueblo. El presente es ya el futuro que tendremos o perderemos. Los dirigentes cubanos no festejarán el fin de año y el advenimiento del 51 aniversario de su llegada al poder el 1 de enero con humildad, ron peleón y magras raciones. No hacen falta publicitadas visitas a fiestas del barrio, sino introspección y realismo.yeroevelio@yahoo |
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Miriam Leiva |
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Puedo escribir los textos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: la revolución cubana va a cumplir 51 años, pésimamente dirigida por los hermanos Castro, y no se avizora el menor síntoma de cambio, alivio o rectificación. El gobierno insiste en el disparatado curso de la planificación centralizada, los planes quinquenales, el colectivismo, la burocracia indolente que todo lo controla, el palo y tentetieso contra cualquiera que desafine en el coro, bajo la autoridad de un partido único guiado por Fidel, el líder amado, y por su hermano Raúl, porque, para colmo, ahora hay que practicar la bigamia cortesana y amar a dos líderes repulsivos simultáneamente. Fidel y Raúl llegaron al poder sin ninguna experiencia de gobierno hace medio siglo, pero no han logrado aprender nada. Todo un récord. Hoy son dos ancianitos puntillosamente incompetentes, que han agravado hasta el sadismo los cinco elementos básicos que le dan sentido y forma material a cualquier sociedad moderna: alimentación, agua potable, vivienda, transporte y comunicaciones. Si hubiera un premio a la incapacidad gerencial habría que dárselo a estos dos personajes. Raúl acaba de decir que en el 2009 las exportaciones cayeron un 23%, las importaciones un 37 y las inversiones un 16. Pero esos son números vacíos. Aquí va un dato que es un reflejo más elocuente del panorama general: en el 2009 el país produce la misma cantidad de azúcar que en1902, cuando no había tractores, electricidad o camiones. En 1902 existían un millón y medio de cubanos que se movilizaban a lomo de caballo. Hoy hay once que ya ni siquiera tienen caballos. El país se hunde por la improductividad tremenda de un sistema que no ha funcionado bien en ninguna latitud, pero que en Cuba ha alcanzado la más profunda sima imaginable. Esto es importante tenerlo en cuenta para entender el estado anímico de la sociedad cubana: las tres primeras generaciones de la república (1902 a 1958), en medio de crisis económicas --incluida la del 29-- desórdenes, corrupción y periodos dictatoriales, progresó constante y notablemente hasta colocarse en el pelotón de vanguardia de América Latina. Cada una de esas generaciones vivió mejor que la anterior. En cambio, las tres generaciones posteriores que sólo han conocido la dictadura comunista (1959 a 2009) han tenido la experiencia contraria: cada una de ellas ha vivido peor que la precedente. Por eso los cubanos sólo piensan en emigrar: los Castro les enseñaron la cruel lección de que el futuro siempre será más negro, pobre y desagradable que el miserable presente que padecen. Prueba al canto: una encuesta secreta realizada hace unos meses por el Partido Comunista en la Universidad de La Habana (un universo de 30,000 personas supuestamente simpatizantes del régimen) arrojó unos resultados devastadores: las tres cuartas partes de los estudiantes, profesores y administradores deseaban ardientemente la erradicación del sistema y su sustitución por un modo racional de organizar la convivencia. Los Castro, en lugar de admitir la evidencia, se limitaron a echar al rector, como si el pobre tipo fuera el causante del rechazo que provoca el prolongado disparate revolucionario. ¿Cómo va a terminar este fallido proceso político? Sin duda, con la demolición de esa disparatada forma de gobernar. El sistema comunista tiene muy pocos partidarios reales en el país. Hay, sí, gente que aplaude o que se presta a apalear adversarios en pogromos orquestados por la policía política, pero ya son contadas las personas con convicciones marxistas, persuadidas de que ese modo cruel de estabular a la sociedad algún día les traerá la felicidad a los cubanos. ¿Cuándo va a ocurrir esto? Como todos sabemos, hay que acogerse a la vieja fórmula española con que la oposición democrática, incapaz de arrebatarle el poder a la dictadura o de cambiar sustancialmente el sistema, se resignó a esperar por la muerte de Francisco Franco: la melancólica ``solución biológica’’. Primero, Fidel (83) debe tener la esperada cortesía de morirse, y luego Raúl (78), siempre un buen discípulo, debe seguirle los pasos educadamente. Raúl, es verdad, intenta consolidar el PC con sus incondicionales para tratar de perpetuar el sistema, pero esa estratagema no funcionará. A ellos, a los Castro, los obedecen por miedo y por la inercia propia de estas largas tiranías --como ocurría en la España de Franco o en la República Dominicana de Trujillo--, pero una vez que desaparece el sultán, o los sultanes, comienzan a aflorar los verdaderos deseos de la inmensa mayoría: enterrar de una vez esta etapa de violencia e irracionalidad que han padecido los cubanos por más de medio siglo. www.firmaspress.co |
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Oscar Espinosa Chepe |
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El gobierno cubano no adopta políticas de cambios y transformaciones, que permitan resolver el empeoramiento económico y social del entorno nacional, pero parece haber decidido enfrentar las consecuencias políticas de esta grave situación mediante el incremento de la represión contra las personas que pacíficamente protestan y demandan soluciones. Así, crea un clima de terror para tratar de amedrentar a la población y enfrentar los incrementados niveles de disgusto popular propulsados por una crisis cada vez más asfixiante e interminable. Todo indica que las autoridades intentan resolver el dilema entre reformas o caos a que está abocada la sociedad cubana con medidas coercitivas. O sea, optan como en tiempos pasados por la fuerza para imponerse frente a justos y pacíficos reclamos. Los actos de repudio organizados con bandas movilizadas contra pacíficas e indefensas personas y los blogueros en noviembre han continuado en diciembre contra mujeres y activistas de derechos humanos, que además de ser injuriados recibieron golpes. La desfachatez y las amenazas físicas se extendieron a diplomáticos acreditados en La Habana, que presenciaron los “acontecimientos”, e incluso fue utilizada la TV para presentarlos como actores intelectuales de las pacíficas protestas, de manera mentirosa y con manifiesta intención de amedrentar a la comunidad internacional. Las operaciones represivas fueron organizadas y llevadas a cabo por la Seguridad del Estado. Como en anteriores ocasiones, se acarreó a elementos oportunistas y delincuentes en ómnibus hasta los lugares donde liberados sus bajos instintos debían hacer sus indignas actuaciones contra ciudadanos indefensos. Esta manera de actuar repite los bochornosos hechos que en otros tiempos ejecutaron los voluntarios en la colonia española y los porristas de la tiranía de Gerardo Machado. Esta conducta ratifica la desmoralización de un gobierno que intentó mostrarse como un movimiento social de avanzada cuando su verdadera naturaleza es fascista. Los planes actuales del régimen también se desvelaron con los ejercicios militares Bastión 2009 realizados a finales de noviembre, los cuales incluyeron, más que en otras ocasiones, grandes prácticas antimotines. Esto demuestra que no estaban destinados a prepararse para enfrentar una supuesta agresión externa, sino a entrenar y convertir a cubanos en verdugos de sus compatriotas. Los pasos del gobierno no reflejan fortaleza, sino transpiran miedo a una situación que se les va de las manos y no encuentran cómo controlar. La lógica indica que el país requiere con urgencia transformaciones económicas y políticas ante el acelerado deterioro general de la sociedad, con fórmulas que permitan que renazcan las esperanzas de progreso, sobre todo entre la juventud. No obstante, los actuales dirigentes temen transitar esecamino ante la posibilidad de perder el poder absoluto que han disfrutado desde hace 51 años. Son incapaces hasta de convocar el Congreso del Partido Comunista, que no se celebra desde 1997, pues conocen que en sus filas crece el disgusto y la frustración por las promesas incumplidas de cambios. Por tanto, recurren a la represión que en los próximos meses podría llegar a cotas más elevadas, cuestión de la que debe estar consciente la comunidad internacional. Esto indica una vez más la naturaleza agresiva de un régimen que prefiere que la nación se despedace antes de ceder a la evidencia del colosal fracaso de sus políticas totalitarias. En el 2010 la situación económica, política y social seguirá deteriorándose, por lo que al pueblo cubano le esperan momentos de mayores dificultades. 18 de diciembre de 2009.. |
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