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Ángel W. Padilla |
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Raúl Castro ha expresado que seguirán guiados por Fidel Castro es decir éste último, seguirá el proyecto de su hermano, proyecto donde no existen obras, ni solución a la economía. Proyecto donde no existen soluciones para los problemas sino que se intensificarán los mismos. El agobio diario, la falta de incentivos, y de soluciones seguirán, a corto y mediano plazo. No hay ni deseos, ni esperanza para que, al menos, el pueblo cubano pueda recibir lo que le pertenece a Cuba, y a cada uno de los cubanos: el derecho a vivir con sus más elementales necesidades básicas satisfechas. El logro de la libertad de expresión oral y escrita y el derecho a disentir y ser parte del futuro nacional, que es deber y derecho de cada ciudadano del mundo actual y civilizado en el siglo XXI, donde la esclavitud es delito. De eso es de lo que se trata. No de presos políticos y desterrados, no la misma jerga de Sierra Maestra de los años 50. Un pueblo no es una guerrilla. Los pueblos se dirigen con civilidad, transparencia y honestidad. El señor Raúl Castro lleva más de año y medio en el poder del gobierno de Cuba y no ha sido capaz de dar un paso a favor de una solución clave. En el 26 ede julio y lo que repetió en la farsa coreográfica de la asamblea del poder popular, se parece a la novela escrita por el italiano Giusseppe Tomasi titulada Gatopardo. En esta novela se narran las vivencias de Don Fabrizio, Príncipe de Salina y su familia. Y su famosa frase: algo debe cambiar para que todo siga igual. En este sentido, la presencia de Raúl en la máxima jefatura de Cuba es un vivo ejemplo de la trama de la novela Gatopardo. Algo debe cambiar en Cuba para que todo siga igual. La asamblea del poder popular de Cuba, se reúne dos veces al año durante cuatro horas. ¿Qué aportará dicho organismo a la toma de decisiones ya tomada por otros grupos de poder en Cuba? ¿Proveerá una imagen exterior de gobierno legal? ¿Lo logrará dentro de la sociedad mediática y saturada? Raúl Castro conforma un plagio de su hermano. El señor Raúl Castro ha sido el policía que ha cuidado el proyecto del fracaso comunista en Cuba. Para esta clase de papel patético y miserable no hace falta ni brillantez, ni consistencia o templanza. En otros sistemas políticos del mundo, análogos al sistema totalitario de Cuba, se enfrascaron o trataron de que dicho sistema funcionara y no fue posible. En la Cuba actual ya no funciona el deseo de hacer factible esta realidad lamentable del espacio político llamada revolución. Debería, más bien, llamarse involución. Los dirigentes de más alto nivel en Cuba parece que piensan que el pueblo no piensa. Y es más, tienen la solución en sus manos. Sólo que los mensajes de Raúl, se parecen a la novela de Gatopardo. Se asemeja mucho el cambio de Raúl por Fidel. Cuba es una nación que está saturada de problemas en el orden estructural social y, por ende, en el cultural. Problemas en el hogar cubano, problemas en el centro de trabajo, problemas en el transporte, los hospitales, y las escuelas. El modelo totalitario, fatalista o feudalista de Cuba, se puso en práctica en muchos países y en todos ha casi desaparecido. Los chinos y los vietnamitas, están tratando de inventar o generar un híbrido. Ellos al menos, han tomado ese camino. Los castristas o descendientes del castrismo no son capaces de dar un solo paso por falta de voluntad y por no ser capaces de admitir que fracasaron y de que son, por lo tanto, unos fracasados con actitudes egoístas y faltos de sensibilidad hacia una auténtica cubanía. El cambio en Cuba viene porque el pueblo lo quiere pues le pertenece a todos y por el cambio seguirá luchando hasta obtenerlo como todos los pueblos que han pasado por este trance de esclavitud y de miseria. La patria es de todos y para el bien de todos. Lo único permanente es el cambio. Nosotros abogamos por el diálogo, la reconciliación y la armonía entre todos los cubanos. Este es el único camino que le queda al pueblo cubano. Experiencia vivida por todos los pueblos que han estado entrampados en circunstancias parecidas a las nuestras. No hay otro camino, expedito y civilizado. Si los que detentan el poder no son capaces de entender las circunstancias que se viven en Cuba, están sordos y solos. Serán los que adquieran el monopolio de toda la culpa del desastre de una nación que como todas las naciones, tiene el derecho al progreso, la libertad y la felicidad. |


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