• El “Raulismo” nunca llegó
Ángel W. Padilla
 

 

El castrismo que ha sido como un experimento fatal para el pueblo cubano ha desaparecido pero no hay la más mínima duda de que queda ese rezago del aparato represivo y funesto, que cada día el pueblo se lo está quitando de encima. En nuestras Américas ya nadie quiere recordar sus años perdidos como simpatizante del caudillo de Birán, pero pronto los historiadores podrán estudiar sobre el tema nacional lo ocurrido allí en la Cuba cautiva. Todavía quedan un par de loquitos en América que dicen parecerse al caudillo de Birán, pero las dictaduras pasaron de moda; el mundo es otro y además hay que tener agallas de asesinos de la cultura, los derechos humanos, la moral, la libertad, y poner en riesgo la vida de cada ciudadano que piense distinto.

Quienes esperaban los cambios por parte del general Raúl Castro a partir de aquel discurso en Camagüey hace tres años –que se lo escribió Lage– ya se dieron cuenta que el raulismo nunca llegó. Esto es más de lo mismo pero sin nada. Lo que acontece es que ahora, desafortunadamente, tenemos más represión.

El llamado comunismo fue una utopía que ha desaparecido en los países que pasaron por el llamado criosol de los proletarios, que ha sido traumático y antinatural. Por eso desapareció. Hoy China y Vietnam caminan en otra dirección aunque muy lentamente pero les falta mucho por hacer si es que han pensado en la civilidad y el humanismo. Corea del Norte y Cuba son los más crudos y salvajes en el siglo XXI.

Hay que abogar y exigir por cada ser humano y por cada pueblo que hoy siguen bajo el estado de sitio de sus propios mandatarios. En Cuba en este momento, sin duda, existe un cuadro muy peligroso. El general al parecer, no quiere entender que el no puede manejar el país como un rebaño de ovejas, sin alternativas o soluciones a los grandes problemas de las sociedad cubana.

Dentro de Cuba, en las circunstancias presentes, existe un cuadro muy peligroso. El general, al parecer, maneja a la nación cubana como un rebaño de ovejas, sin soluciones específicas para cada cubano, pero la tozudez sólo la usan los necios, el mandar ostinado o el que es muy bruto. Hay que entender que el sistema se agotó y que el pueblo se cansó de esperar por el cambio. El poder se deja o se puede negociar cuando se tiene esto, por el bien del país y por el bien de cada cubano. Esto es el devenir histórico del presente.

Hemos visto en los últimos veinte años cómo el mundo ha seguido su curso superando los autoritarismos y dictaduras. Antes España. También Chile. Ambas superaron sus dictaduras. Cuba y su pueblo se encuentra en este planeta y tiene, igualmente, derecho al cambio pacífico y ordenado.

Para Cuba llegó la hora de la sociedad civil. Es el momento en que cada cubano deberá ejerecer su voluntad de cambio manifiesto en búsqueda de superar los autoritarismos. Esto, empezando por los que detentan el poder en su búsqueda de moverse hacia el centro. No creo que algunos quieran destruir lo que es patrimonio de todos como cuando terminó nuestra guerra de independencia donde los soldados españoles regresaron a Cuba y fueron parte integral del futuro de nuestra nación. Este fue el caso particular de Don Angel Castro, padre de Fidel y Raul Castro, quien fuera un rico hacendado en la zona este de la isla y pudo enviar a sus hijos a colegios privados,católicos y jesuítas para que se educaran. No olvidemos que Don Angel Castro fue un contratista del ejército español y que cobró por dicho servicio.

La patria es de todos, y todos tienen el derecho de participar en el futuro de ella. Esto, en lo político, en lo social, en lo económico, en lo moral y lo democrático que es el camino más justo y más seguro para nuestro pueblo. Y el derecho es para todos.


disidenteuniversal39@yahoo.com.

 

 

 

 

Hemos destinado nuestro espacio “Editorial” en esta edición, al tema del racismo en Cuba, por su relevancia social y política.

Racismo y revolución
Prof. Andrés Candelario


El tema del racismo en Cba está de nuevo sobre el tapete después que, a principios de diciembre, un grupo de activistas negros de EE.UU. y Brasil condenara públicamente al gobierno cubano por permitir políticas de discriminación racial y violación de derechos humanos dentro de la comunidad afrodescendiente de la isla.

El prejuicio racista contra las personas negras y mulatas en la sociedad cubana tiene hondas raíces en la historia y en las tradiciones culturales del país. Al comienzo de la República, luego de 30 años de luchas contra la colonia española, la comunidad de afrodescendientes, que participó heroicamente en aquellas contiendas, no encontró en la nueva sociedad el reconocimiento esperado.

En el 1908, líderes negros decidieron fundar el Partido Independiente de Color para impulsar sus reclamos. El partido fue declarado ilegal y un intento de alzamiento en 1912 terminó en una masacre de más de 2,000 de sus militantes. El miedo y el silencio arropó a la comunidad negra y las prácticas racistas siguieron legitimadas como “naturales” por la sociedad en su conjunto.

Con el advenimiento de la revolución del 59, se pensó que iba a darse paso a una sociedad donde a las personas negras se les reconocieran sus derechos. Sin embargo, al declarar la revolución “la inexistencia del racismo” y el “fin de la discriminación racial”, contribuyó a solidificarla y a extenderla aún más.

El Centro para el “Cuban Transition Projet” de la Universidad de la Florida, en un estudio realizado en marzo del 2009, encontró los siguientes datos: en una población con más del 60% de personas negras y mulatas, donde el 70% de la fuerza de trabajo es afrodescendiente, sólo el 5% trabaja en el sector turístico.

Únicamente el 25% de las posiciones administrativas en el sector estatal son ocupadas por personas negras o mulatas, mientras que el 80% de la población carcelaria es afrodescendiente, y no más que el 3% son universitarios. Por otro lado, este grupo social sigue teniendo las peores condiciones habitacionales y recibe sólo el 15 % de las remesas de familiares en el exterior.

Cuando miramos hacia las estructuras del Partido y del gobierno, el patrón de discriminación racial se repite. De nuevo la evidencia histórica nos aplasta: al cabo de 50 años de revolución, en Cuba el poder sigue siendo blanco y la discriminación contra las personas negras es cada día más fuerte.

/El Nuevo Día, San Juan P.

 

 

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