INFORME
ANUAL 2006
HUMAN
RIGHTS WATCH:
CUBA SIGUE SIENDO una anomal’a en AmŽrica Latina: un gobierno
no democr‡tico que reprime casi todas las formas de disidencia pol’tica. El
Presidente Fidel Castro, que ahora cumple 47 a–os en el poder, no ha mostrado
voluntad alguna de considerar siquiera reformas menores. En cambio, su gobierno
continœa asegur‡ndose de la conformidad pol’tica mediante enjuiciamientos
penales, detenciones a largo y corto plazo, acoso de masas, advertencias
policiales, vigilancia, arrestos domiciliarios, restricciones sobre los viajes
y despidos laborales por motivos pol’ticos. El resultado final es la negaci—n
sistem‡tica a los cubanos de los derechos fundamentales a la libertad de
expresi—n, asociaci—n, asamblea, privacidad, movimiento y debido proceso legal.
Deficiencias
legales e institucionales
Las estructuras jur’dicas e institucionales de
Cuba est‡n en el origen de las violaciones de derechos humanos. Aunque, en
teor’a, los diferentes poderes del Estado tienen ‡reas distintas y definidas de
autoridad, en la pr‡ctica, el Poder Ejecutivo retiene el control de todos los
niveles de poder. Los tribunales, que carecen de independencia, socavan el
derecho a un juicio justo al restringir seriamente el derecho a la defensa.
El C—digo Penal de Cuba ofrece la base legal para la represi—n de la
disidencia. Las leyes que criminalizan la propaganda enemiga, la difusi—n de
Ònoticias no autorizadasÓ, y las injurias a los s’mbolos patrios se emplean
para restringir la libertad de expresi—n bajo la guisa de la defensa de la
seguridad nacional. El gobierno tambiŽn encarcela u ordena la vigilancia de
personas que no han cometido ningœn acto ilegal, recurriendo a disposiciones
que penalizan el Òestado peligrosoÓ y permiten la Òadvertencia oficialÓ.
Presos pol’ticos
A principios de julio de 2005, la Comisi—n
Cubana de Derechos Humanos y Reconciliaci—n Nacional, un respetado grupo local
de derechos humanos, public— una lista de 306 presos que, segœn la
organizaci—n, estaban encarcelados por motivos pol’ticos. La lista incluy— los nombres
de 13 disidentes pac’ficos que hab’an sido arrestados y detenidos en la primera
mitad de 2005, de los que 11 estaban detenidos acusados de Òestado peligrosoÓ.
Segu’an encarcelados 61 de los 75 disidentes pol’ticos, periodistas
independientes y abogados de derechos humanos juzgados sumariamente en abril de
2003. Los disidentes encarcelados, que cumpl’an sentencias con un promedio de
20 a–os, sufren malas condiciones y trato punitivo en las prisiones. Aunque
varios de ellos sufren graves problemas de salud, a noviembre de 2005, el
gobierno cubano no le hab’a concedido la libertad por razones humanitarias.
El 13 de julio de 2005, un grupo de manifestantes conmemoraron el
aniversario del hundimiento mortal en 1994 de una balsa repleta de personas que
intentaban huir de Cuba. Los manifestantes marcharon hacia el malec—n, en la
costa de La Habana, y arrojaron flores al mar. Fueron arrestadas m‡s de una
docena de personas. Menos de dos semanas despuŽs, el 22 de julio, otra
treintena de personas fueron detenidas durante un mitin frente a la Embajada de
Francia en La Habana. Aunque la mayor’a de los arrestados durante las dos
manifestaciones han sido puestos en libertad, al menos diez de ellos segu’an
encarcelados cuando se escribi— este informe.
Restricciones sobre
los viajes y separaci—n de
familias
El gobierno cubano proh’be a sus ciudadanos salir o regresar al pa’s
sin haber obtenido primero un permiso oficial, que suelen denegar. Los viajes
no autorizados pueden acarrear un enjuiciamiento penal. El gobierno tambiŽn
proh’be frecuentemente a ciudadanos que realizan viajes autorizados que se
lleven a sus hijos con ellos al extranjero, manteniendo esencialmente a los
hijos como rehenes para garantizar el regreso de los padres. Dado el temor generalizado
a la separaci—n familiar forzada, estas restricciones sobre los viajes suponen
para el gobierno cubano un poderoso instrumento para castigar a los desertores
y silenciar a los cr’ticos.
Libertad de asamblea
La libertad de asamblea est‡ seriamente
restringida en Cuba, y se proh’be generalmente a los disidentes pol’ticos que
se reœnan en grupos numerosos. A finales de mayo de 2005, casi 200 disidentes
asistieron a un raro encuentro masivo en La Habana. Sus organizadores lo
consideraron un Žxito, a pesar de que algunos destacados disidentes se negaron
a participar por los desacuerdos con respecto a la estrategia y las posiciones.
Aunque prohibi— la asistencia de algunos observadores extranjeros, la polic’a
permiti— la celebraci—n del evento de dos d’as sin mayores impedimentos. Los
participantes aprobaron una resoluci—n pidiendo la puesta en libertad inmediata
e incondicional de todos los presos pol’ticos.
Condiciones penitenciaras
Los presos viven generalmente en malas condiciones y en situaci—n de
abuso, con frecuencia en celdas hacinadas. Suelen perder peso durante el
encarcelamiento, y algunos reciben una asistencia mŽdica inadecuada. Algunos
tienen que soportar tambiŽn al abuso f’sico y sexual, normalmente por parte de
otros presos con la aquiescencia de los guardias.
Los presos pol’ticos que denuncian las malas condiciones en las
prisiones o incumplen de otro modo las normas penitenciarias son castigados con
frecuencia con largos per’odos de aislamiento en celdas de castigo, restricciones
de las visitas o negaci—n de tratamiento mŽdico. Algunos presos pol’ticos
llevaron a cabo largas huelgas de hambre para protestar las condiciones
abusivas y el maltrato por parte de los guardias.
Pena de muerte
De acuerdo con la legislaci—n cubana, la pena de muerte existe para
toda una serie de cr’menes. Dado que Cuba no hace pœblica la informaci—n
relativa al uso de esta pena, es dif’cil afirmar la frecuencia con la que se
emplea. Sin embargo, hasta donde se sabe, no se ha producido ninguna ejecuci—n
desde abril de 2003.
Defensores de los derechos
humanos
Al negarse a reconocer la observaci—n de las
condiciones de derechos humanos como una actividad leg’tima, el gobierno niega
la condici—n de legalidad a los grupos de derechos humanos. Las personas que
pertenecen a estos grupos se enfrentan a un acoso sistem‡tico: el gobierno
interpone obst‡culos para impedirles que documenten la situaci—n de los
derechos humanos. Adem‡s, no se permite que organizaciones internacionales de
derechos humanos, como Human Rights Watch y Amnist’a Internacional, env’en
misiones de averiguaci—n a Cuba. Sigue siendo uno de los pocos pa’ses del mundo
que niega el acceso a sus prisiones al ComitŽ Internacional de la Cruz Roja.
Principales actores
internacionales
En abril, con motivo de su 61¼ per’odo de sesiones, la Comisi—n de
Derechos Humanos de la ONU aprob— con 21 votos a favor y 17 en contra (y 15
abstenciones) una resoluci—n poco contundente sobre la situaci—n de los
derechos humanos en Cuba. La resoluci—n, propuesta por Estados Unidos y
copatrocinada por la Uni—n Europea, extendi— simplemente durante un a–o m‡s el
mandato de la experta de la ONU sobre Cuba. El gobierno cubano continœa
impidiendo la visita de la experta de la ONU al pa’s, a pesar de que su informe
de 2005 sobre la situaci—n de los derechos humanos en Cuba fue
inexplicablemente e injustificablemente suave.
El embargo econ—mico de Estados Unidos sobre Cuba, vigente durante m‡s
de cuatro dŽcadas, continœa imponiendo penalidades indiscriminadas a la
poblaci—n cubana y bloqueando los viajes a la isla. Sin embargo, una excepci—n
al embargo que permite ventas de alimentos a Cuba s—lo en efectivo ha resultado
en un comercio sustancial entre los dos pa’ses. De hecho, en noviembre de 2005,
el responsable de la agencia de importaci—n de alimentos de Cuba confirm— que
Estados Unidos era el mayor proveedor de alimentos de la isla. Ese mismo mes,
la Asamblea General de la ONU vot— a favor de una petici—n para que Estados
Unidos pusiera fin al embargo.
En junio de 2004, con la intenci—n de privar de fondos al gobierno
cubano, el gobierno de Estados Unidos dict— nuevas restricciones sobre los
viajes por motivos familiares a Cuba. Conforme a estas reglas, s—lo se puede
visitar a familiares en Cuba una vez cada tres a–os, y s—lo si los familiares
encajan en la limitada definici—n oficial de la familiaÑuna definici—n que
excluye a t’as, t’os, primos y otros familiares cercanos que constituyen
frecuentemente una parte integral de las familias cubanas. Las nuevas pol’ticas
sobre viajes, justificadas como medio para promover la libertad en Cuba,
vulneran la libertad de circulaci—n de cientos de miles de cubanos y
cubanoamericanos, y perjudican profundamente a las familias cubanas.
Los
pa’ses miembros de la UE siguen sin ponerse de acuerdo en cuanto a la mejor
estrategia con respecto a Cuba. En enero de 2005, la UE decidi— suspender
temporalmente las sanciones diplom‡ticas que hab’a adoptado poco despuŽs de la campa–a de
represi—n oficial de 2003 contra los disidentes, y en junio extendi— la
suspensi—n durante un a–o. Los disidentes criticaron la nueva posici—n de la
UE, defendida por Espa–a, y a la que se hab’a resistido especialmente la
Repœblica Checa.
Las Damas de Blanco, un grupo de esposas y madres de disidentes
encarcelados, fueron uno de los tres galardonados con el prestigioso Premio
Sajarov 2005 a la Libertad de Conciencia. El Parlamento Europeo concede cada
a–o este premio en reconocimiento al trabajo en la protecci—n de los derechos
humanos, la promoci—n de la democracia, la cooperaci—n internacional y la
defensa del Estado de Derecho. En el momento de escribir este informe, no
estaba claro si el gobierno cubano permitir’a que representantes de las Damas
de Blanco viajaran a Francia a recibir el premio en diciembre de 2005.
Las relaciones entre Cuba y la Repœblica Checa
continœan siendo tirantes. En mayo de 2005, Cuba expuls— sumariamente al
senador checo Karen Schwarzenberg, que estaba visitando La Habana para asistir
al encuentro de dos d’as de disidentes. El 28 de octubre, fecha del 87¼
aniversario de la independencia de Checoslovaquia, las autoridades cubanas
prohibieron una recepci—n que estaba planeando la Embajada Checa en La Habana,
calific‡ndola de Òacci—n contrarrevolucionariaÓ. Se inform— de que los cubanos
estaban enojados por la decisi—n de la embajada de invitar a la celebraci—n a
representantes de las Damas de Blanco.
Venezuela sigue siendo el m‡s estrecho aliado de Cuba en AmŽrica
Latina. El Presidente Castro y el Presidente de Venezuela Hugo Ch‡vez disfrutan
de relaciones cercanas, y Venezuela suministra a Cuba subsidios petroleros y
otras formas de asistencia./